COMPROMETIDOS POR UN MUNDO MEJOR.

Cuando aprender haciendo un servicio a la comunidad, además tiene premio.

Si en 2017 el entonces alumnado de 1º de ESO fue distinguido por su proyecto "Futbolbotella" como Premio Estatal Aprendizaje- Servicio de Cooperación al desarrollo, este curso el proyecto intercentros "Otras Miradas" le ha valido al alumnado de Bachillerato el Premio de Igualdad de Género. 

El aprendizaje-servicio (ApS) es una manera de aprender haciendo un servicio a la comunidad.

"Frente a una necesidad social, los chicos y chicas emprenden una acción de servicio a la comunidad que les ayuda a aplicar y consolidar aprendizajes en conocimientos, habilidades, actitudes, competencias, despertando su talento y poniéndolo a trabajar para el bien común" Red Estatal de Aprendizaje- Servicio.

Esta es la definición "formal" del ApS, pero al alumnado que participamos en Futbolbotella y en Otras Miradas, esta metodología nos ha aportado mucho más. Nos ha enseñado a VER y MIRAR DE OTRA MANERA y a darnos cuenta de que tras esa mirada, reflexiva y compartida, había que caminar juntos. Desde las aulas a las instituciones  con el apoyo de las familias, del tejido empresarial, social y cultural.
Y en ese caminar APRENDEMOS A SER desde un nuevo modelo de ciudadanía. Comprometidos activamente en la consecución de un mundo más equitativo y sostenible, en el que tender la mano con mimo, a los sueños de los demás, mientras APRENDEMOS A APRENDER, desde el COMPROMISO.

"Aprender a ver, aprender a aprender, aprender a ser, aprender a servir". Federico Mayor Zaragoza

Si el principal reto de Fútbolbotella fue romper el ciclo (invisibilidad/insensibilidad/fatalismo) para sacar a la luz la situación de la infancia, víctima de situaciones y conflictos enterrados e “invisibles” a los ojos de la mayoría y hacerlo juntos desde la perspectiva de los derechos de la infancia. El de Otras Miradas fue, y sigue siendo educar en igualdad y en la prevención de la violencia de género desde las aulas con la complicidad de toda la sociedad. 

 

Y es que, cuando alguien tiene un propósito, encuentra un sentido a su proceso de aprendizaje y éste se le presenta con significado, dotándole de la capacidad necesaria para transformar el mundo.